Tierra arrasada: Más de 22.000 empresas cerraron desde que asumió Milei
Los datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) son demoledores y desmienten el discurso oficial. En solo dos años, el país perdió 22.479 unidades productivas y se destruyeron más de 327.000 puestos de trabajo registrados. La industria manufacturera y la construcción, los sectores más castigados por el modelo de exclusión.
El impacto en el empleo:
El "relato" del crecimiento económico se choca de frente con la estadística oficial. Mientras el Gobierno Nacional celebra un equilibrio fiscal que no es tal, el tejido productivo de la Argentina se desintegra. Según el último reporte de la SRT, el número de empresas cayó de 512.898 en diciembre de 2023 a 490.419 en noviembre de 2025.
La tragedia de los números
La caída de empresas arrastró consigo la dignidad de miles de familias. Al inicio de la gestión libertaria, el sistema contaba con casi 9,9 millones de trabajadores registrados; hoy, esa cifra cayó a 9,5 millones. Son exactamente 327.341 personas que pasaron de tener un recibo de sueldo y cobertura social a la incertidumbre total.
Sectores en el abismo
El informe detalla que la industria manufacturera es la principal víctima de este proceso de "reprimarización" de la economía, con una pérdida de 73.477 trabajadores. Le siguen la administración pública (con 95.000 bajas) y el servicio doméstico.
Esta sangría de unidades productivas explica por qué empresas como Emilio Alal o Hilados S.A. están hoy contra las cuerdas o directamente despojando a sus empleados. No es una crisis casual, es el resultado de una política diseñada para que cierren las fábricas y sobrevivan los negocios financieros.
Notas Relacionadas
Un lapidario balance económico reveló que el gobierno de Javier Milei dispuso de una histórica masa de recursos cercana a los 110.000 millones de dólares en poco más de dos años de gestión. Pese a gozar de un "viento de cola" excepcional motorizado por cosechas récord, el superávit energético de Vaca Muerta y masivos salvatajes financieros de los Estados Unidos y el FMI, las divisas se diluyeron en la especulación financiera. Mientras tanto, la economía real acusa el impacto: se destruyeron más de 270.000 empleos registrados, cerraron miles de pymes y la morosidad de las familias argentinas alcanzó picos históricos.
El director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, Agustín Salvia, advirtió que la reciente baja en los índices de pobreza informada por el INDEC responde a una "ficción metodológica" y no a una mejora real en la calidad de vida de la población. El sociólogo explicó que el organismo mide la pobreza con parámetros de consumo desactualizados de los años 2004 y 2005, ignorando el enorme peso que hoy tienen las tarifas de servicios públicos en los ingresos familiares. Mientras los números oficiales muestran mejoras, en la calle se desploma el consumo de alimentos básicos y la clase media ajusta su salud y educación.
El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo, lanzó una dura advertencia sobre el crítico escenario social que atraviesa el país producto de las medidas económicas nacionales. El arzobispo denunció un marcado incremento en la cantidad de personas que acuden a las instituciones religiosas y a Cáritas en busca de sustento diario. Además, expuso una situación alarmante: la interrupción por parte del Estado de los pagos destinados a las prestaciones por discapacidad, un recorte que pone en jaque el sostenimiento de obras clave de la Iglesia como los cotolengos de Don Orione.
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