NACIONALES
14 de abril de 2026
El fin del dogma: Un Estado que interviene para profundizar la crisis
El famoso dogma de la "no intervención del Estado" se cae a pedazos frente a una realidad económica donde las principales variables están siendo manipuladas por el propio Ejecutivo. Lejos del libre mercado, el Gobierno aplica una intervención estatal regresiva: pisa los salarios por debajo de la inflación, sostiene un dólar artificial con ayuda externa y "dibuja" las estadísticas del INDEC para ocultar el impacto real en las góndolas. A pesar de este control total sobre los indicadores, la inflación no detiene su marcha, demostrando que el ajuste no es solo ineficiente, sino que opera directamente en desmedro de la gran mayoría de la población. Fabián de Luca analiza la caída del mito liberal.
Por la Redacción de Radio Éxito
El discurso de la "libertad de mercado" choca de frente con la gestión diaria de la economía. Si analizamos los hechos, lo que vemos es un Estado más interventor que nunca, pero con un objetivo estrictamente regresivo.
1. El mito de la no intervención:
¿Cómo puede hablarse de no intervención cuando el precio de la moneda extranjera está sostenido por un "respirador" vía Tesoro de los EE.UU.? ¿Cómo se sostiene el discurso liberal cuando es el Estado quien le pone un techo a las paritarias para que el sueldo no alcance a la inflación? No estamos ante un mercado libre, sino ante una economía dirigida para que el costo lo pague el trabajador.
2. Resultados a la vista:
Aún con este triple cepo (Dólar, Sueldos e INDEC intervenidos), el resultado es el fracaso: la inflación en el NEA fue del 4,1%. Es decir, ni siquiera manipulando las variables logran frenar el alza de precios. Esto demuestra que la inflación no es solo un fenómeno monetario, sino el resultado de un modelo que destruye el consumo y la producción.
3. Una intervención en desmedro de la mayoría:
Cuando el Estado interviene para beneficiar sectores financieros y pisar el poder de compra del docente, el policía o el jubilado, deja de ser un árbitro para convertirse en un ejecutor del ajuste. La síntesis es clara: el dogma se cayó, la intervención es total y el resultado es más pobreza para Argentina.
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